02 julio 2012

Los antivirus no sirven.

La pregunta del millón de dólares y la que constantemente se hacen  los padres a la hora de comprar un antivirus para sus computadoras u ordenadores es: cómo elegir un buen antivirus.
Antes de tener perfil o criterio determinado para elegir un antivirus, lo que debemos hacer es actualizarnos o mantenernos pendientes de las nuevas vulnerabilidades, estafas online y otros mecanismos de robo. Los antivirus sólo son programas cuyo objetivo es detectar y/o eliminar virus informáticos más no para hacer todo el trabajo inteligente de prevención que debemos hacer cuando estamos frente al ordenador. Este trabajo inteligente abarca como por ejemplo: no abrir mensajes spam, ni mensajes con url de dudosa procedencia. Además, debemos aprender a identificar páginas webs anónimas y falsas.

La mayor parte de mi vida trabajé con una computadora y siempre tuve problemas con los antivirus ya sea por caducidad de los mismos o por las actualizaciones (las actualizaciones hacen que la base de datos mantengan al antivirus listo para defendernos). Pero, en contraste, aprendí a defenderme yo mismo de los intrusos y virus. Así, nunca tuve problemas de este tipo, ni nunca compré un antivirus online o en tienda. Pues porque no me hacía falta a pesar de que tenía el dinero para comprarlo.
Pasé tiempo inculcando a la gente que debe prevenir y aprender a usar el internet y las computadoras en vez de comprar un antivirus. Pero son los padres los que siempre buscan un antivirus y mayormente es para ellos porque sus hijos son los menos indicados en necesitar de protección.
Veamos algunos criterios a tener en cuenta:
Un criterio, para adquirir un antivirus, sería fijarse en que el antivirus adquirido cuente con la opción para activar la protección parental y manejar diferentes perfiles de protección especiales para niños, jóvenes y adultos.
Verificar la fuente de información de todas las webs y mensajes que recibes.
Nunca contestar automáticamente ningún correo que te solicite información personal, tarjeta de crédito o financiera.
Revisa siempre tus cuentas bancarias para detectar transferencias o transacciones irregulares.
Cambia tus claves de acceso y/o contraseñas con frecuencia.
Escribir siempre la dirección web en el navegador de Internet, en lugar de hacer clic en el enlace o url que hay en el correo electrónico.
Comprobar que la página web sea una dirección válida. Por lo general, las webs de un banco y confiables empiezan con “https://”
Adquiere un programa antivirus y mantenlo actualizado con un filtro anti-spam.
Escrito por Alberto Rivera.
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